Insomnio de pastor

El insomnio algunas veces es una enfermedad hasta grave; otros insomnios son perturbaciones de la conciencia o causados por problemas espirituales. Los menos graves es por falta de ejercicio físico, por ver mucha TV o Internet en la noche, o mismo por consumir café y/o alimentos azucarados. También hay el insomnio a causa de demasiada preocupación.

Pero, el insomnio que voy a comentar aquí se trata del “insomnio de pastor”: Un tipo raro de insomnio que solo tiene algunos pocos hombres que a cargo suyo están personas que un día Dios les demandará. No estoy hablando de los muchos “pastores sin iglesia, o sin oveja”, tampoco de “pastores de paso”, que solo vienen a visitar una congregación, pero que no tienen compromiso con ningún rebaño. Apenas vienen, predican, critican mucho, cantan, gritan demasiado, recaudan algo, oran un tantito, “lavan las manos” y se van.

Bueno, pienso que si los tales tienen insomnio, debe ser por “peso de conciencia”. Pero, lo que voy a hablarles es sobre “insomnios bendecidos” que Dios los permite a sus siervos.

EL “INSOMNIO BENDITO” DE SAMUEL

La Palabra de Dios nos enseña un insomnio que tuvo el profeta Samuel, pero parece que casi todos los profetas tuvieron insomnios de este tipo: En aquella noche, Dios llamó a Samuel para hablarle y enseñarle Su Voluntad.

El capítulo es 3 del Primer Libro del mismo Samuel. Ahí, el joven Samuel que todavía no conocía al SEÑOR, aunque Le servía en Su Casa, escucha el llamado de Dios. No lo entiende todavía y va a preguntar a Eli, el sacerdote, si lo estaba llamando.

Eso es interesante ya que nos muestra que hay casos que uno fue Llamado por el Señor después de ya estar participando de la Obra de Dios. Y, también, que algunos solo van a conocer a Dios personal e íntimamente después de ya estar ocupando un cargo en Su Obra.

Hasta entonces, ¡se predica de Aquel que no se conoce todavía y se hace la Obra sirviendo al Dios desconocido! (Ver Job 42:5-6; Hechos 17:23).

El hombre que no conoce a Dios cree que muchas veces lo que Dios le trata de enseñar es obra del hombre. Dios busca hablarle, pero éste piensa que es el hombre que le está molestando.

Todo se aclara cuando Samuel es instruido a contestar a Dios de esta forma:

“Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, SEÑOR, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar” (1ro Samuel 3:9)

Así debemos decir en todas las ocasiones:

— HABLA, SEÑOR, ¡PORQUE TU SIERVO OYE!

En todo podemos sacar una lección. En todo Dios nos puede enseñar algo especial. Y eso solo podemos entender con el tiempo. Un hijo prudente y experto aprende más rápido las enseñanzas del Padre. Tenemos un Padre Omnisciente, entonces, ¿por qué no podemos aprender de Él mucho más?

Volviendo al tema del insomnio:

Cuándo tengas este tipo de “insomnio bendito” (que no son todas las noches), es Dios que te llama para platicar y enseñarte mucho.

VELADAS DE INTERCESIÓN Y LOS RICOS MOMENTOS CON DIOS

Les cuento que, particularmente, observo que Dios tiene unas maneras de tratar conmigo. Eso es un testimonio que doy en especial, a mis colegas pastores, y a aquellos que “un día el Señor llamare”: ¡Las veces que más aprendo cosas de Dios es cuando hago un ayuno o cuando tengo los “insomnios benditos“!

Por suepuesto que lo que aprendo de Dios no es apenas para mí, pero ¡es enseñanza de Dios al pueblo! (Y es para eso que sirven los pastores de Dios).

Pregunto a mis colegas de Llamado:

¿No es tremendamente curioso que los “insomnios benditos” ocurran más en noches de Sábado para Domingo?

A veces es así que me pasa: Estoy durmiendo, y me despierto sin interferencia de nada, de manera calma y tranquila. NO soñé con ningún “recado celestial”, sino que apenas desperté y ya no logro más dormir hasta que medito en las cosas de Dios. ¡Confieso que tengo que salir de la cama e ir a otro lugar para no estar molestando mi esposa! Generalmente me viene una palabra bíblica que trae una respuesta a algo, que aclara sobre un tema, un suceso, o una cuestión general hasta el momento, sin solución.

Tengo que luego escribir aquello, pues temo que yo me lo olvide durante el día. Comienzo a leer la Palabra de Dios y acordarme de muchas Palabras. Siempre las escribo, tal como lo hago ahora.

A veces, también despierto y, sin que haya pensado anteriormente en una determinada persona, ella me viene a la mente. Otras veces, una intranquilidad sobre algo que no sé, entonces, empiezo a orar “hasta que descubro”. Estas son verdaderas veladas de intercesión.

¿Por qué digo descubro? La verdad no descubro en la mera hora, pero lo que sucede es que comienzo a orar por diversos temas y gentes, hasta que la Paz viene. Aun no sé por quién debía de orar, pero, después de unos días, lo sabré. Alguna de aquellas personas o temas por los cuales oré, realmente hacía falta que yo orara. ¡DIOS ME PEDIA ORACIÓN, DIOS ME ESTABA REQUIRIENDO ORACIONES POR ALGUNA PERSONA O TEMA! (Obs.: Pero eso casi nunca es de Sábado para Domingo).

No puedo parar hasta que “doy en el blanco”. La confirmación del Espíritu viene. Digo confirmación no porque escucho una Voz diciendo: “¡Ahora sí oraste por quien necesitaba!”. No. No escucho tal voz. Pero, es algo muy consciente y tranquilo de que puedo volver a la cama para un tantito más de sueño.

¡Ve qué palabra linda de Dios es esta!:

“¿Por qué cuando YO vine, no hallé a nadie, y cuando llamé, nadie respondió? ¿Acaso se ha acortado Mi mano para no redimir? ¿No hay en Mí poder para librar? He aquí que con Mi reprensión hago secar el mar; convierto los ríos en desierto; sus peces se pudren por falta de agua, y mueren de sed. Visto de oscuridad los cielos, y hago como cilicio su cubierta”

Entonces, sigue escribiendo el profeta:

“El Señor Dios me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. El Señor Dios me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás” (Isaías 50:2-5)

También, es ordenado a todos (sean pastores o no):

“El corazón de ellos clamaba al Señor;
Oh hija de Sion, echa lágrimas cual arroyo día y noche;
No descanses, ni cesen las niñas de tus ojos.
Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias;
Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor;
Alza tus manos a Él implorando la vida de tus pequeñitos,
Que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles” (Lamentaciones 2:18-19)

A mí me parece que el día que duermo sin casi nunca despertar es noche de Domingo para Lunes. Una agradable sensación de “deber cumplido” y de confianza en Dios. ¡Amén!

PALABRA A MIS AMIGOS PASTORES

A mis amigos pastores, les dedico este pasaje para que nos alegremos juntos:

“Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO, el SEÑOR” (Lucas 2:8-11)

MÁS SOBRE INTIMIDAD CON DIOS

Termino de escribir este mensaje que empecé a reflexionarlo desde las 2:00am (más o menos) y ahora son las 5:30am. Voy a tratar de escribir más sobre intimidad con Dios. Pienso que me falta hacerlo más aquí. Pues, generalmente hablo de eso al pueblo de mi iglesia. Y aquí en el blog, he puesto temas “más teóricos”, o teológicos, y otros artículos. Pero, a partir de hoy, les escribiré también sobre “intimidad con Dios”.

Suscríbete a este blog y comparte sus mensajes con los demás.

Dios les bendiga.

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