Una madre pregunta: “¿Por qué Dios permitió que muriese mi hijo?”

imagePor más maduro que un fiel pueda ser y por menos que él merezca la injusticia, todos pasaremos por situaciones que no habrá una respuesta en esta vida. Muchas veces, NO DEBEMOS preguntar “por qué” sino “para qué”, o sea, tal vez nunca llegaremos saber (en esta vida) la razón y causa de las cosas tristes, pero si enfrentamos con esperanza las desdichas de este siglo, sabremos que SIEMPRE HABRÁ UN PROPÓSITO FUTURO QUE DIOS NOS MOSTRARÁ BREVE.

Cuando pasamos por luchas, nos suele mirar hacia trás y buscar encontrar la explicación en el pasado de nuestros problemas del presente. Pero, muy pocas veces, miramos hacia adelante buscando visualizar en el horizonte el propósito futuro de lo que nos pasa hoy. ¡Esa nueva manera de enfrentar la vida nos sería más provechosa! Por lo tanto, si no encontramos motivo de nuestras afliciones en nuestro pasado, no quedemos enfadados buscando culpas que no existen, sino armémonos de fuerza y del Aliento Divino y sigamos el camino que Él nos dispuso.

¿Sabía usted que a pesar que Dios haya restaurado completamente la vida de Job (en un único día), aun así Dios nunca le respondió sus cuestiones y porqués que él ponía ante Dios? Es decir, Dios nunca se importó en darle explicaciones o satisfacciones del porqué había pasado aquellas tragedias. Dios tan solamente le restituyó todo y mientras Job vivió esta vida, no le fueron respondidas sus quejas.

Eso nos enseña que hay y habrán cosas que Dios nunca nos dirá en esta corta perigrinación. El silencio de Dios a nuestras muchas preguntas complicadas no indica que Él está de mal con nosotros. Contentémonos con eso:

“Respondió Jesús y le dijo: Lo que Yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después” (Juan 13:7).

Existe un gran error que no puedo dejar de comentar. Es la terrible costumbre de siempre considerar todas las cosas o como un castigo o como una recompensa de Dios a nuestros hechos. Yo, anteriormente también pensaba así. Todo lo que pasaba de malo en la vida ajena o en mi propia vida luego asociaba con una maldición o reproche de Dios. Y todo lo que pasaba de bueno conmigo o con otros era inmediatamente atribuido a una recompensa divina por algo bueno que fue hecho. NOOOOOO…. ¡Eso es una manera muy equivocada de juzgar las cosas!

Cuando uno considera todo bien como bendición y todo mal como castigo, al pasar algo triste en su vida, preguntará automáticamente: “¿Qué fue que hice de malo para merecer eso?”.

El libro de Job derrumba completamente esta “manera deuteronómica” (1) de juzgar. Además, al recordarnos de la Obra de Jesús en la Cruz y de su parábola del fariseo y publicano entendemos que las bendiciones ya no son más por mérito ni las maldiciones por demérito. Sino por estar o no estar en Cristo para recibir sus bendiciones inmerecidas. (Es por eso que a menudo encontramos las expresiones en el Nuevo Testamento: “estar en Cristo”, “en Él”, etc…). // (1) – Ver Dt cap. 28.

Hoy día, ¡no necesitamos más vivir con Dios una relación del tipo “juez-reo” sino una verdadera relación “Padre-hijo”!

Pero, otra enseñanza que quisiera compartirles es:

HAY TRES EXPLICACIONES SOBRE TODAS LAS COSAS QUE OCURREN EN EL UNIVERSO Y SU RELACIÓN CON DIOS

1- Hay cosas que Dios causa, realiza, hace.

2- Hay cosas que Dios permite.

3- Hay cosas que Dios no impide.

Las cosas que Dios hace siempre son buenas:

“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación” (Santiago 1:17)

“Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era bueno en gran manera” (Génesis 1:31)

Dios nunca puede ser malo ni hacer algo malo.

Dios también corrige a sus hijos y eso no puede ser visto como malo (ver p. ej. Hebreos 12:5-11).

Por ser extremamente Justo, permite que la justicia sea cumplida en la vida de todos (“buenos” y “malos”). Por ejemplo: Permitió juicio en la vida de David cuando éste pecaba contra Él y contra su prójimo.

Dios también permite cosas que nos pase que a principio parecen malas, pero son para nuestro bien. Por ejemplo:

José dijo a sus hermanos: “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener con vida a mucha gente” (Génesis 50:20)

Y para todos los que viven bajo el dominio de Dios, está prometido:

Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28)

¡Absolutamente todo lo que pasa y que afecta directamente la vida de quien está en Cristo será para bien! Todo es permitido por Dios para un propósito futuro. 

A lo mejor no parece ahora ser para bien, pero lo será (en el futuro).

COSAS QUE DIOS NO LAS IMPIDE QUE OCURRAN

Cuando decimos que “Dios permite cosas” parece que estamos diciendo que Él está de acuerdo con estas cosas. Parece que decimos que Él no las causa pero que quiere que acontezcan y usa el Mal para realizar un “servicio sucio”. Pero, ¡entiendan! Eso no es exactamente así. No todo que acontece es de la Voluntad Soberana de Dios. Este supuesto versículo que muchos dicen que está en la Biblia: “No cae una hoja del árbol si Dios no lo permite”, ¡eso no es cierto! Este versículo NO está en la Biblia (aunque ya vimos hasta pastores predicando eso!!!).

¡No todo que Dios “permite” Él está de acuerdo! Por eso les digo, hay cosas que podríamos decir mejor que DIOS NO LAS IMPIDE QUE ACONTEZCAN en vez de decir que Dios las permite.

Por ejemplo: puede surgir las preguntas:

¿POR QUÉ DIOS PERMITIÓ QUE EL DIABLO CAYERA?

¿POR QUÉ DIOS PERMITE LA MALDAD DE ALGUNOS?

¿POR QUÉ DIOS PERMITIÓ QUE MI HIJO MURIERA?

Cuando preguntamos de este modo, estamos haciendo cargar sobre Dios la culpa indirecta de estas infelicidades. Realmente, decimos que no fue Dios el causante, pero decimos indirectamente que Dios así lo quiso. NO. NO ES CIERTO. ÉL NO LAS QUISO ASÍ:

“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, pero no quisiste!” (Mateo 23:37)

Por el hecho de Dios haber concedido libertad de elección a sus seres creados (ángeles y hombres) es posible que algunas cosas, todavía, en la Tierra, no salgan conforme la Voluntad de Dios. Pero, en breve, Su Voluntad será hecha en la Tierra como en el Cielo.

“¿Qué más se podría hacer por mi viña que Yo no lo haya hecho? Yo esperaba que diera buenas uvas; ¿por qué dio uvas agrias?” (Isaías 5:4)

Dios concedió no apenas la libre voluntad a sus seres, sino tiempo para que ellos la pudiesen usarla como quisiesen. Pero, este tiempo acabará y Dios por fin realizará su Suprema Voluntad cuando todos descubran que fracasamos todos en decidir por nosotros mismos.

Dios permite que el hombre y los ángeles ejerzan su libre albedrío. Y esta es la explicación del porqué muchas cosas TODAVÍA no salen como lo esperado. No siempre la voluntad de un padre por sus hijos será realizada, ya que no todo depende del querer del padre. Pero, ¡Dios es fiel a Su propia Palabra y nos nos dejará desamparados!

Por lo tanto, que los padres no se culpen de lo que pasa con sus hijos, ni tampoco duden de la Fildelidad de Dios. ¡DIOS NO FALLA!

Que Dios consuele los corazones de sus siervos.

RECOMIÉNDALO A UN AMIGO…

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2 comentarios en “Una madre pregunta: “¿Por qué Dios permitió que muriese mi hijo?”

  1. Tengo 68 años, y cuando tenia 22, Dios me quito a mi hija con 4 años y nueve meses, después de aquello mi vida tomo un rumbo de locura, alcoholismo, droga y perdición. En silencio y sin oir la voz de Dios, algo me hablaba al corazón, que todo era un proposito de Dios. Hace más de 35 años que tuve un en cuentro personal con Cristo, y hoy tengo la esperanza de que en breve vere a aquella preciosa niña que el me arrebato, porque ni yo ni su madre eramos dignos de ella, pues, nos casamossiendo dos niños, y sin experiencia ni madurez de amor. gloria a Dios porque los sufrimientos forman parte de nuestro caminar por este mundo.

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