45 – #Pentecostés: ¿Por qué unos son más usados por Dios que otros?

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Algunos son más usados por Dios que otros. ¿Por qué? ¿Sería porque unos son más llenos del Espíritu que otros? NO.

Vale la pena decir que a veces la idea que muchos tienen que algunos son más usados y otros menos, se basa apenas en el modo que los ojos ven. Los que no son muy vistos ni están trabajando en obras de destaque en la iglesia, son considerados “menos usados” y los que aparecen mucho en grandes obras, son considerados “más usados”. Pero, no es correcta esta manera de evaluar. Hay miembros del cuerpo [humano] que no aparecen, pero que sin ellos, el cuerpo moriría.

Hay servicios y dones que son más visibles y otros más discretos, pero todos son importantes y útiles en la Obra de Dios.

He usado esta cuestión a propósito para también hacerles notar que lo que siempre nos llama la atención es: La comparación que siempre se está haciendo de sí con otros. Es decir, nuestro “yo” siempre quiere saber cómo puede ser más que el otro o porqué el menos que el otro. ¡Eso es malo! Es ahí que nace la envidia, las crisis de celos, la codicia por lo ajeno, el exagero en querer ser mayor que el otro a toda costa, el querer imitar los otros, el juego político, etc. Es por eso que la Biblia dice:

“Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y rivalidad; pero otros lo hacen de buena voluntad…” (Filipenses 1:15).

“Entonces entraron en discusión sobre quién de ellos sería el mayor” (Lucas 9:46).

“Cuando Pedro lo vio, dijo a Jesús: ‘Señor, ¿y qué de este?’. Jesús le dijo: ‘Si quiero que él quede hasta que Yo vuelva, ¿qué a ti? Sígueme tú’” (Juan 21:21-22).

Pero, ¿sabe cómo podemos mejorar el nombre de este mensaje?:

CÓMO SER MÁS USADO POR USADO POR DIOS o CÓMO MANIFESTAR EL ESPÍRITU SANTO

Existen cuatro ingredientes fundamentales para que seamos más usados por Dios y que explica porque unos son más usados y otros menos. Estos son:

  • La Fe
  • La Intrepidez
  • La Entrega
  • La Consagración

(Hoy veremos los dos primeros, mañana los dos últimos)

FE: 

La fe es certeza de cosas que se esperan y de cosas que no se ven. La fe es la capacidad de creer. La fe es la condición para que lo imposible e invisible sea posible y visible. Unos tienen esta capacidad más que otros, porque así lo deciden o por tener anteriores experiencias con Dios (1ro Samuel 17:37).

La fe es contar con Dios. Por lo tanto, es un riesgo seguro, apesar que para otros es una locura (Filipenses 1:28). Lógicamente, ¡que los que más cuentan con Dios, verán más de Dios! Y que sin fe es imposible agradar a Dios.

“Jesús le dijo: ‘¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?’” (Juan 11:40)

“…sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Romanos 12:3).

“Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho” (Mateo 9:29).

“Se acercaron entonces los discípulos a Jesús y le preguntaron aparte: ‘¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?’. Jesús les dijo: ‘Por vuestra poca fe. De cierto os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Pásate de aquí allá”, y se pasará; y nada os será imposible’” (Mateo 17:19-20)

“Y no hizo allí muchos milagros debido a la incredulidad de ellos” (Mateo 13:58).

“Jesús le dijo: ‘Si puedes creer, al que cree todo le es posible’” (Marcos 9:23)

INTREPIDEZ:

¿Qué impide la manifestación del Espíritu? Procura pensar: ¿Qué impide que el Poder del Espíritu que uno trae adentro salga hacia afuera con fuerza y fluidez? Primera respuesta: La incapacidad de creer; segundo: La timidez.

Puedes tener una fe muy grande, haber sido ungido con el Espíritu, pero si aun sigues actuando con timidez, ¡nunca serás usado por Dios! Sin intrepidez la fe no actúa, no sirve de nada. Con la intrepidez, aunque tengas una pequeña fe, no la mantendrás escondida, sino la manifestará públicamente.

¡Los más usados por Dios generalmente son los más aventados! Si se equivocan o no, no les importa, pues ya han dejado su huella en la historia.

Observa bien la figura que traemos en este mensaje. Pedro, el más aventado, hace una petición sin mucho sentido a Jesús: “Si eres tú, mándame ir contigo”. El Señor pura y simplemente dijo:”¡Ven!”. En otras palabras: “Ya que quieres, ¡vaya! VEN LUEGO”. Lo más impresionante (pero olvidado) no es el hecho de Pedro hundirse sino que ¡él fue el único hombre en la historia que anduvo sobre las aguas! Aunque fuera algunos pasitos, ¡pero él lo logró! Las personas se fijan más en los fracasos que en los logros por la fe. El peor es que eso contamina de miedo el que posee el Espíritu y eso impide la manifestación de Dios.

La timidez apenas amenaza y nunca concreta. Ella te hace ensayar y no realizar. Ella te hace hablar así: “Me dio ganas de decir, pero no lo dije”.

La timidez ahoga la explosión del Espíritu Santo tal como si ahogara la erupción de un volcán. Cuidado: ¡La timidez puede apagar la Dinamita!

Tu timidez tiene que ser ignorada y desafiada. Te aseguro que ella dura apenas los 5 primeros minutos, ¡o menos! Por eso, ¡rétala a partir de hoy!

Los discípulos después que fueron bautizados en Poder manifestaron una intrepidez fuera de serie. ¿Por qué? Porque uno de los frutos del Bautismo con el Espíritu es la intrepidez. Pero, como todo fruto, ella debe ser cultivada y ejercitada (puesta en práctica).

La palabra intrepidez no aparece en la versión española de la Biblia, se usa el sinónimo “denuedo” y a veces, “osadía”. La mayoría de ellas se encuentra en el Libro de Hechos de los Apóstoles (el Libro que nos cuenta la Obra del Espíritu Santo). Algunos ejemplos:

“Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo (intrepidez) la palabra de Dios” (Hechos 4:31)

“Entonces viendo el denuedo (intrepidez) de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús” (Hechos 4:13)

“Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios… Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús. Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo…” (Hechos 19:8,10,11).

Existen personas que naturalmente son más osadas que otras, pero aun así necesitan de la intrepidez del Espíritu para perfeccionar aun más. Otras son más tímidas de naturaleza, y dependen más de Dios para desafiar y superar sus propias debilidades ante los demás. ¡Es curioso que la timidez es una supuesta debilidad que solo se manifiesta ante los demás, ¡cuándo se está solo nadie es tímido! Luego, ¡no puedes ser fuerte apenas cuando estás a solas!

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