43 – #Pentecostés: La Salvación y las Lenguas del Espíritu Santo

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Una pregunta tremendamente importante antes que avancemos con nuestro devocional:

Las personas que NO han sido bautizadas con Espíritu Santo conforme estamos enseñando aquí, ¿ellas se perderán o serán salvas?

¡ELLAS SERÁN SALVAS!

El Bautismo con el Poder del Espíritu no viene para salvar a uno, ni para hacerlo más santificado. La función de este Bautismo no es salvar, sino capacitar para salvar los demás. Este bautismo es para darnos poder para salvar otros, para ayudar en la Obra de Dios en beneficio de otros, su función es transformarnos en Testigos de Cristo (no de Jehová), conforme Hechos 1:8. Salvar y santificar es la Obra del Espíritu Santo en la conversión cuando Él habita dentro del creyente. (Ver Mensaje pasado)

Toma como ejemplo el malhechor en la Cruz que fue salvo. ¿Este hombre habló en lenguas? NO. ¿Él estuvo en Pentecostés? Menos todavía. Pero, ¿fue él salvo? ¡POR SUPUESTO!

A lo mejor, contestes: “El malhechor no recibió el Bautismo con Espíritu porque no había llegado el Pentecostés”. Sí, pero ¡la salvación nunca cambió antes o después del Pentecostés! Las personas siempre fueron y serán salvas individualmente antes de recibir el Poder de lo Alto. La mayoría de todos los salvos descritos a partir de Hechos de los Apóstoles, no dice que fueron Bautizados con Espíritu, pero, algunos, sí, la Biblia lo menciona.

Pero, si tú sabiendo de ello, te conformas y resignas al estado que estás, y no te interesas en recibir el Bautismo con el Espíritu, te rehusas a recibir lo que nos fue dado. No puedes ser una “oveja gorda” del Rebaño de Dios, que apenas se alimenta, se llena, pero no quiere rebosar, no quiere fluir como un río de Aguas Vivas (Ezequiel 34:20).

Era costumbre de los Apóstoles, hacer una visita a los salvos de la Iglesia para que estos fuesen bautizados con el Espíritu:

1-Felipe evangelizar a Samaria y bautizó. ¡Multitudes fueran salvas! Ya hacían parte de la Iglesia Cristiana. Ya estaban salvos. Así que:

“Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo” (ver Hechos 8:12-16)

Todos ya estaban salvos y bautizados, pero los apóstoles fueron visitarles para que les descendiera el Espíritu Santo.

2-Otros fueron visitados por el Apóstol Pablo, ya hacían parte de los salvos, ellos ya eran discípulos (así lo fueron llamados) y eran creyentes en Cristo (ya habían creído), pero nunca habían oído nada sobre el Espíritu Santo:

“Hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo” (Hechos 19:1-2).

La Biblia los llama aquí de discípulos y de creyentes mismo antes que recibiesen el Espíritu.

3-Pablo dice a los Corintios que “Con esta confianza quise ir primero a vosotros, para que tuvieseis una segunda gracia (2da Corintios 1:15).

4-También dijo a los cristianos de Roma: “Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados” (Romanos 1:11). Y al fin de la misma epístola promete: “Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia (plenitud) de la bendición del evangelio de Cristo” (15:29). La Plenitud de la Bendición del Evangelio es el Bautismo con Espíritu. Sin éste, no se llegaría a la Plenitud del Evangelio.

El mismo apóstol Pablo, recibió el bautismo con Espíritu Santo tres días después de su Encuentro con Dios y conversión (Hechos 9:17 y 1ra Corintios 14:18).

Obviamente que muchos de nosotros todos, antes que supiéramos cómo se llamaba cada experiencia que la Biblia enseña, ¡ya habíamos tenido tales experiencias! No sabíamos cómo se las llamaba, pero habíamos recibido tales bendiciones.

¿HABLAR EN LENGUAS ES UNA EVIDENCIA DEL BAUTISMO?

El Libro de Hechos de los apóstoles nos indica que sí, es una evidencia. En todos sus relatos de bautismos en el Espíritu Santo hubo el “hablar en lenguas” (Hechos 2:3,4,11; 10:46; y 19:6).

El bautismo con Espíritu es una experiencia distinta y posterior a la conversión y que es reconocible y visible: Por ejemplo, el mago Simón vio la gente siendo bautizada en el Espíritu (Hechos 8:18).  Cuándo Pablo les preguntó si ellos habían recibido el Espíritu nos hace entender que es una experiencia que se sabe si sí o si no. Jamás alguien va a responder: “¡No lo sé si lo he recibido!”. Si no lo sabes es porque no lo recibiste esta experiencia muy identificable.

Y ¿cómo se puede identificar esta experiencia para el que la recibe y para los demás que lo ven? No dice otra cosa la Biblia sino apenas “el hablar en lenguas”.

Sobre el “hablar en lenguas” la Biblia también dice que:

  • El que habla en lenguas no habla a los hombres sino a Dios (1ra Co 14:2). (Dios no manda recados a otros por medio de lenguas extrañas).
  • Es una oración (o puede ser bendición o cántico) espiritual que no se entiende, es lengua extraña (1ra Co 14:13-16).
  • Lo edifica al que habla (1ra Co 14:4). Este hablar en lenguas es para bien de uno mismo y su fortalecimiento en Poder.
  • Se debe hablarlas con discreción, o más bien a solas, para no causar confusión o desorden en la iglesia (1ra Corintios 14:27-28, 33, 40).

Es decir, “hablar en lenguas extrañas” no sirve para hablar a otros, sino que al orar en lenguas a Dios. Uno se edifica a sí mismo, aunque no lo entiende lo que dice. Por lo tanto es una edificación espiritual, un fortalecimiento para sí mismo. Un fortalecimiento de Poder.

Algunos afirman que las lenguas, como todos los demás dones ya cesaron. ¿Las lenguas se acabarán un día? Si, se acabarán, ¡pero no todavía! Los que afirman eso usan como fundamento el texto de 1ra Corintios 13:8, pero no se dan cuenta que el mismo texto dice que “cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará” (1ra Corintios 13:10). Como todavía, no ha “venido lo Perfecto”, por lo tanto, las lenguas aun no se acabaron.

La Biblia no lo pone como regla, pero, es un padrón en el Nuevo Testamento que los que son bautizados en el Espíritu por lo menos alguna vez en la vida han hablado en lenguas extrañas. Ya el “don de hablar en lenguas” la Palabra dice que no es uno de los “mejores dones”, pues no edifica a nadie sino a uno mismo (1ra Corintios 12:31 y 14:1, 5, y 19). Infelizmente, hoy, muchos piensan que hablar mucho en lenguas es señal de gran espiritualidad, lo que en verdad no es cierto.

¿Son las lenguas angelicales o humanas?

La primera vez que se ha hablado en lenguas extrañas (digo extrañas porque los que las hablaban no sabían lo que hablaban) fue en Pentecostés y justo en esta fiesta en Israel se reunían pueblos de muchas naciones distintas. Estas personas extranjeras lograron entender lo que los discípulos decían. ¡Ellos se admiraron en oír que aquellos hombres estaban hablando sus idiomas!

“Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido” (Hechos 2:4-13).

Pablo a los Corintios escribe:

“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe” (1ra Corintios 13:1)

Si las lenguas que se habla en alabanza y adoración a Dios, son humanas o angélicas, eso no es tan relevante. Pero, es una evidencia inicial sobre el momento exacto de este Bautismo.

¿Son las lenguas una evidencia o un don?

Son los dos. La primera vez que se habló en lenguas en alabanza a Dios, eso fue la evidencia inicial. Pero, sobre el “don de hablar en lenguas”, muchos hasta dicen que puede ser la capacidad que Dios da de hablar en otros idiomas para predicar el Evangelio a otras naciones. ¡NO LO DUDO DE ESO! Por lo tanto, puede ser sí una capacidad sobrenatural de desarrollar un idioma en la obra misionera.

Pensemos: El Dios que nos mandó a predicar el Evangelio por todo el mundo, ¿no pensó en proveer una capacidad a sus siervos de hablar en otro idioma (de estas naciones)? ¡Pienso que sí! Eso es un don de Dios para el ministerio.

El autor de este blog, reconoce que no estudió mucho el español. No nací hablando español. Un pastor que auxiliaba en su misión en Canadá fue el primero que comenzó a darme unas clases, pero eso muy superficial. Tuve que tomar la iniciativa para platicar con los hispanos de Toronto y Montreal. Y así fuimos desarrollando. No lo hablo como un nativo, pero veo que la gente comprende el Mensaje de Dios por medio de este idioma. (Esta lengua no es extraña para mí, ya que entiendo completamente todo lo que hablo y jamás me quedo fuera de mí al hablar).

Eso puede ser una explicación sobre dos modos de hablar en lenguas: Cuándo hablamos en lenguas en adoración a Dios, realizando oraciones (de preferencia a solas) para su propio fortalecimiento espiritual. Esa es una oración que no entendemos con la mente, pero que nos hace bien. Y otro tipo de “hablar en lenguas” que se refiere al don que es útil para el prójimo, para la Obra de Dios (y no para el propio individuo). Estamos en tierras lejanas y dependemos NO de nuestra sabiduría humana o conocimiento, sino del Poder del Espíritu para realizarlo bien esta Obra.

Qué Dios les bendiga!

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