33 – #Pentecostés: Un Bautismo para todas las Eras


Esta es una promesa clara sobre el recibimiento del Espíritu Santo: Ella es direccionada también a los que están lejos (en el tiempo y en el espacio), y para cuantos el Señor Dios llame (incluye a todos del futuro también).

“Pedro les dijo:
—Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo, porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llame.”
(Hechos 2:38-39)

Ya vimos que la expresión “el don del Espíritu Santo” se refiere al Bautismo en el Espíritu (Hechos 10:45-46).

Si el arrepentimiento y bautismo en las aguas es para todos del pasado, presente y futuro, el Bautismo con el Espíritu también lo es.

Escuché recientemente un pastor contando que un restaurante repartió muchos volantes sobre las comidas que ofrecía y una persona fue con un volante en sus manos pidiendo una cierta comida después de algunos meses. Pero, los meseros respondieron al cliente: “No. ¡Estas comidas ya no servimos más!”. 

– Y ¿por qué no más sirven? Aquí dice que este restaurante la ofrece – dijo el cliente.

– Sí, pero, eso era en el inicio del restaurante. Ahora ya no. Con el tiempo cambiamos nuestro cardapio.

¿Será que eso pasa también con Dios?

¿Será que todo lo demás no ha cambiado, pero lo único que cambió fue el revestimiento de Poder con el Espíritu Santo? 

NO. No puede ser. Dice más la Palabra de Dios: 

En los postreros días —dice Dios—, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños” (Hechos 2:17)

Esta es otra promesa referiente al “derramar el Espíritu sobre” (no dentro). Y el tiempo de su cumplimiento es: “En los postreros (últimos) días“.

Siempre existe una aplicación personal de cada experiencia espiritual prometida en la Palabra de Dios. Por ejemplo: “Jesús murió por todos”. Pero, eso no significa que todos automáticamente ya reciben el beneficio de la muerte de Cristo. Cada quien, por quien el sacrificio de Cristo fue ofrecido, deberá personalmente buscarlo y recibirlo. Eso vale también cuanto al Bautismo con el Espíritu Santo.

La promesa fue hecha, el Espíritu fue derramado en Pentecostés. Ahora, cada quien, individualmente, debe beber el Agua disponible. O ¿automáticamente el agua ya está en nuestros estómagos? 

Negar el Espíritu Santo y su Obra hoy día equivale al mismo pecado que negar el Hijo de Dios y su Obra en Su primera venida como hicieron los judíos y tal como negar el Único Dios de Israel como hicieron los idólatras del Antiguo Testamento.

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