15 – #Pentecostés: Alabando a Dios en la tribulación

“Entonces se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarlos con varas. Después de haberlos azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardara con seguridad. El cual, al recibir esta orden, los metió en el calabozo de más adentro y les aseguró los pies en el cepo. 

Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. 

Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron” (Hechos 16:22-26)

¿Qué más nos detiene? ¿Qué nos puede derrotar? ¿Quién nos puede quitar nuestra bendición? ¿Qué nos separará del amor de Cristo? Nada… Nada… Nada…

Pablo y Silas había sido golpeados demasiadamente, fustigados con varas, después casi sin fuerzas son echados en la cárcel, ¡todo eso por expulsar un demonio!

Tal vez los mismos prisioneros de aquella prisión tuvieron compasión de ellos que no merecían estar allí. 

Pero, los dos hombres de Dios, aun sacaron fuerzas para orar a Dios y al fin de la oración (tal como aprendimos al terminar cada oración), ¡ellos comienzan alabar a Dios cantando himnos!

Ellos sí tenían motivos para no alabar a Dios por toda aquella situación. Pero, no se importaron con lo visible, con las duras pruebas, con el sufrimiento temporal de esta vida. Ellos se fijaron en lo que Dios hace y puede hacer, en su Poder y Misericordia. Así que, cantaban en voz alta para que todos los escuchasen. “La Palabra de Dios no está presa” (2do Timoteo 2:9).

Y, porque Dios habita entre las alabanzas de su Pueblo, Él se manifestó sacudiendo aquel lugar y liberando sus siervos de aquella situación.

La alabanza más pura y genuína no viene de labios de los que están con la vida buena, sino de aquellos que por amor a Cristo están en tribulaciones. ¡Es de ahí que Dios recibe el perfecto loor! Cuándo pasemos por situaciones de dolor y lucha en la vida cristiana, que nos acordemos que ¡ahí es cuando tenemos oportunidad de ofrecer al Señor la ofrenda más preciosa de nuestros labios!

Por lo tanto, ¡no nos fijemos en lo que falta acontecer, sino en lo que Dios ya hizo en nuestras vidas y a través de nuestras vidas! Tal como vimos ayer, ¡recordemos de las obras de Dios y alabémosle!

¡La alabanza ofrecida a Dios en la tribulación abre puertas y rompe cadenas! Ella sale como la ofrenda en que se molía el duro grano de trigo para sacar de él la harina blanda para recibirla Dios. Cuándo estés siendo exprimido y estés a punto de no soportar más, ¡alaba a Dios por sus maravillas! Esta es la preciosa “ALABANZA EXPRIMIDA”. No reniegues, no ofendas a quien te perdonó, no blasfemes como los bastardos (no hijos, no príncipes), no maldigas. Que los “gemidos indecibles” digan todo lo que se tiene que ser dicho ante Dios.

Si no pasas por un momento de tribulación, piensa y ora por aquellos nuestros hermanos cristianos que viven en tribulación y martirio, en especial en países islámicos y de régimen comunista. ¡No dejemos de sufrir junto con ellos!

TODOS LOS MENSAJES DE PENTECOSTÉS EN: http://wp.me/P3feJL-7H

Pase este mensaje en Internet a otros para cubramos de oraciones a toda nuestra Familia atribulada y perseguida:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s