14 – #Pentecostés: Cómo cambiar el estado de ánimo en segundos

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Cómo cambiamos una actitud de descontentamiento y desánimo en alegría del Espíritu en pocos segundos:

Algo grandioso ocurrió con el salmista Asaf: Él mismo narra cómo se encontraba en su Salmo 77- Quejándose, desmayado en su espíritu, desalentado, no dormía, permanecía en silencio por mucho tiempo, estaba quebrantado, solo pensaba en el pasado, se lamentaba, desconfiaba que Dios lo había desechado para siempre, su fe y confianza en la misericordia y promesa divina estaban debilitadas. Se sentía aburrido, descontento y frustrado.

¿Cúantas veces en la vida no nos sentimos así?

Pero, algo pasó con el salmista, ¡de repente él cambia completamente su modo de hablar! Del versículo 13 en adelante, él alaba a Dios con palabras inspiradas y vivas. Algo pasa con él pues, comienza su oración de manera tan negativa y descontenta, y al fin, termina en alabanzas a Dios, muy confiante y alegre.

Y ¿qué fue que pasó?

Él propio lo explica. Él se da cuenta de lo que le estaba ocurriendo y toma una decisión que cambia sus pensamientos. Estas son sus propias palabras:

“Entonces dije: «Enfermedad mía es esta;
traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del
Altísimo».
Me acordaré de las obras del SEÑOR;
sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.
Meditaré en todas tus obras
y hablaré de tus hechos”
 (Versículos de 10 a 12).

El secreto para un cambio radical de un espíritu debilitado a una vida radiante de fe y alegría del Espíritu es este: ¡Acordarse de las obras de Dios! No te fijes en lo que falta en tu vida o en tu actual estado en que muchos de dan por derrotado. Antes, medita en lo que Dios ya ha hecho en tu vida y en tantas otras vidas. ¡Piensa en milagros!

Esto te va a llevar casi que automaticamente a alabar a Dios. Es lo que pasa con Asaf a partir de estas palabras arriba. Él no termina su oración de la manera que empezó. Y la mayor recomendación sobre cómo orar en momentos de profunda tristeza o desánimo es: Nunca termines tu oración sin que el Espíritu Santo te haya cambiado tu estado de ánimo. 

Tómalo en cuenta que: Jamás hubo un gran hombre o gran mujer de Dios que no haya pasado tremendos momentos de desánimo del alma. Tormentas y situaciones que todo parecía perdido y derrotado. Pero, no nos pongamos pesimistas, negativos, desanimados. Asaf dijo: “¡Enfermedad mía es esta!”.

Que nuestras oraciones siempre terminen en alabanza a nuestro Dios.

Mañana, vaya a la Casa de Dios, ora, llora, clama, pero no termines antes que tu corazón esté alabando a tu Dios.

TODOS LOS MENSAJES DE PENTECOSTÉS EN: http://wp.me/P3feJL-7H

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