12 – #Pentecostés: Ser Testigo es lo mismo que ser Mártir

DÍA 12 –

“Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8)

Todos conocemos esta promesa maravillosa sobre el Poder de Dios en la vida de aquel que es bautizado en el Espíritu. Luego, entraremos más en detalles sobre este “poder para ser testigos de Cristo”. 

Pero, siguiendo lo que tratábamos ayer, sobre los “seguidores del Cordero”, quiero compartirles algo extremamente interesante sobre este pasaje de Hechos 1:8:

Lucas fue el que escribió el Libro de Hechos de los Apóstoles. Él era un médico griego que acompañó el Apóstol Pablo por casi toda vida. Por lo tanto, este Libro, como también el Evangelio (que conocemos con su nombre), fueron escritos en griego.

Ahora bien, ¿sabías que la palabra “testigo” en la lengua griega significa dos cosas? La palabra es “martus” (μαρτυς) que significa “testigo“, como también “MÁRTIR“. 

¡Todo testigo de Cristo era también un mártir en potencial! 

Así que, los primeros cristianos que leían el Libro de Hechos de los Apóstoles también entendían este mismo versículo de esta forma (léelo en alta voz):

“Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis MÁRTIRES en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”

Los primeros cristianos sabían que no importa lo que hubiesen de pasar, el Espíritu Santo proveería PODER para soportar y vencer toda prueba!!! ¡Y realmente el Espíritu tiene esta maravillosa función! Un hijo de Dios no tiene que temer nada, apenas asegurarse que esté lleno del Espíritu y, todo lo demás que venga, ¡venceremos!

Pensemos en la siguiente comparación:

Cuando te haces un pequeñito corte en la encía te duele mucho ¿verdad? Lo mismo es cualquier golpezito que tomas en los dientes. Sin contar aquellas personas que tienen mucha sensibilidad en las muelas y un poco de agua fría o caliente le da un dolor casi insoportable.

Pero, ¿y si te toca ir al dentista sacar una muela del juicio? ¿Vas a morir de dolor?

No. Porque aunque te tocara pasar por toda una cirurgia en la boca, ¡antes de comenzar a pasar por todo aquello te sería aplicada la anestesia! Eso te encorajaría un poco ¿no es cierto?

Quizás pensamos que jamás soportaríamos pasar por lo que los primeros cristianos pasaron por amor a Cristo. Te desanimas en pensar que si casi no soportas pruebas tan ligeras, ¡aun menos soportarías estas pruebas tan grandes!

Pero, ¡el Espíritu Santo siempre provee una gracia mayor a los que pasan luchas más grandes!. Su libramiento, poder y bendición son equivalentes al tamaño de la batalla que enfrentamos. Los que siempre pasaron por pruebas pequeñas, nunca pudieron experimentar un “poder más grande”, ni una dosis mayor de gracia y consuelo. Ya los que pasaron por grandes luchas y tormentas, pudieron notar la presencia de Dios más real que todos los demás.

Recordemos de los 3 amigos de Daniel.

TODOS LOS MENSAJES DE PENTECOSTÉS EN: http://wp.me/P3feJL-7H

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