10 – #Pentecostés: Qué realmente significa seguir a Cristo

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Hoy día, todos queremos que Jesús ande con nosotros. “¡Anda conmigo!”, es una petición muy común. Las canciones, las oraciones, los dibujos en internet, en fin, todos quieren y piden que Jesús ande con cada uno de nosotros. Pero, ¿crees que en Su época, Jesús vino a este mundo para andar con nosotros? O a lo mejor, ¿que nosotros anduviéramos con Él?

¿Te imaginas caminando y a tu lado, a un paso atrás, anda Jesús escuchándote todo el tiempo como si fuera Él un mayordomo o sirviente tuyo? Pero, es esta idea que se “pinta” hoy en día de la fe cristiana. La idea que tienen muchas personas es que Jesús las acompaña y nos sirve a todos como compañía en este mundo. Nosotros somos el centro de las atenciones mientras Él nos sigue prestándonos sus oídos. Jesús es como un muchacho que corre detrás de nosotros tomando apuntes de todo lo que anhelamos.

El tiempo que Jesús estuvo aquí en su ministerio, ¡Él tuvo un compañero que Le sirvió de acompañante! Un hombre fallo, impulsivo, poco educado, gracioso, no muy inteligente, pero era una de aquellas personas que no esconden su propio corazón y que se esfuerzan siempre para agradar a quien acompaña con alegría. Este hombre fue Simón Pedro.

Pedro fue un hombre casado, trabajador y que sustentaba su familia, mas desde el día que el Señor le llamó a dejar sus redes, ¡nunca más él se sirvió a sí mismo! Él se olvidó de vivir su propia vida y pasó a seguir a Cristo. ¿Entiendes ahora qué significa realmente seguir a Cristo? Él, por todo aquel tiempo, sirvió como el compañero de Jesús. Él fue amigo de Jesús. Estuvo con Él en todos los momentos: por días, noches, madrugadas; en montes, mares y en toda parte. Siempre Pedro fue su compañero. Pedro quería servir de compañía para su Amo.

Pedro no pensaba en sí. No quería ser servido por su Señor. Cuando se distrajo y se olvidó de lavar los pies de sus colegas, y ve su Señor tomando su tarea, él se avergüenza y pide para que su Maestro no le lavara los pies. Él nunca quiso que Jesús le tratara como el centro del universo. Era un hombre fallo e impulsivo, pero siempre siervo de Jesús y haciéndose siempre su compañero mientras Él estuviera en este mundo.

La única vez que Pedro deja a Jesús, fue en su negación. ¡Qué tristeza tan grande! Él se siente el peor de los hombres. Él siente que había traicionado su amoroso Maestro, que había abandonado su puesto de compañero de Jesús. Si no servía más para ser el mayor acompañante de Cristo, ya no serviría más para vivir… Pero, todos sabemos qué pasó después de eso.

Es triste ver como hoy no existen tantos Pedros como antiguamente. Pero, ¡el mismo Dios es capaz de producirlos! Jesús busca nuevos amigos y compañeros suyos. Él está caminado nuevamente por los “mares de Galilea” mirando a ver si halla un nuevo Pedro, dispuesto a servirLo, a escucharLe siempre, a dar su vida por Él, a abandonar sus redes y estar con Cristo sosteniendo Su Cruz.

¡Con qué inmenso placer el Espíritu Santo llenará una persona así!

Mañana, el mensaje número 11.

¡AYÚDANOS A ENCONTRAR NUEVOS PEDROS! Pasa este mensaje adelante!

TODOS LOS MENSAJES DE PENTECOSTÉS EN: http://wp.me/P3feJL-7H

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