El pastor, los mercenarios y el anticristo

Lee atentamente la profecía de Zacarías. Y encontrarás tres tipos de personajes aquí: El buen pastor (Cristo) que anuncia el comienzo de la Tribulación; los mercenarios que “hacen mercadería de vosotros” y comercian la fe; y el anticristo que las ovejas cansadas de Cristo (apostasía) le serán entregadas:

“Así dice el SEÑOR mi Dios:
«Cuida de las ovejas destinadas al matadero. Quienes las compran las matan impunemente, y quienes las venden dicen: “¡Bendito sea el SEÑOR, porque me he enriquecido!” Ni sus propios pastores se compadecen de ellas.

Pero ya no tendré piedad de los que habitan este país -afirma el SEÑOR-, sino que los entregaré en manos de su prójimo y de su rey. Aunque devasten el país, no los rescataré de sus manos.»

Así que me dediqué a cuidar las ovejas que los mercaderes habían destinado al matadero. Tomé dos varas de pastor: a una le puse por nombre Gracia, y a la otra Unión, y me dediqué a cuidar del rebaño.

En un solo mes me deshice de tres pastores.

Pero me cansé de las ovejas, y ellas se cansaron de mí. Así que les dije: «Ya no voy a ser su pastor. Las que se vayan a morir, que se mueran; las que deban perecer, que perezcan; y las que queden con vida, que se devoren unas a otras.»

Tomé entonces la vara a la que había llamado Gracia, y la quebré. De ese modo anulé el pacto que había hecho con todas las naciones. Ese mismo día quedó anulado, y los mercaderes de ovejas que me observaban supieron que se trataba de la palabra del SEÑOR.

Les dije: «Si les parece bien, páguenme mi jornal; de lo contrario, quédense con él.» Y me pagaron sólo treinta monedas de plata. ¡Valiente precio el que me pusieron!

Entonces el SEÑOR me dijo: «Entrégaselas al fundidor.» Así que tomé las treinta monedas de plata y se las di al fundidor del templo del SEÑOR.

Quebré luego la segunda vara, a la que había llamado Unión, y anulé el vínculo fraternal entre Judá e Israel. El SEÑOR me dijo entonces: «Vístete ahora como uno de esos pastores insensatos, porque voy a poner sobre el país a un pastor que no se preocupará por las ovejas moribundas, ni buscará a las ovejas pequeñas, ni curará a las ovejas heridas ni dará de comer a las ovejas sanas, sino que devorará a las más gordas y les arrancará las pezuñas.»

¡Ay del pastor inútil
que abandona su rebaño!
¡Que la espada le hiera el brazo,
y el puñal le saque el ojo derecho!
¡Que del brazo quede tullido,
y del ojo derecho, ciego!”

(Zacarías 11:4-17, NIV)

AÚN HOY, A LAS 4:00pm LES PUBLICO MÁS… ¡Vuelve a visitarnos!

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