LA PARCIALIDAD: Justicia a medias

Que es parcialidad

La Justicia Parcial NO es ciega

¿Es menos injusto alguien que comete apenas UNA injusticia que el que hace muchas injusticias? Los son injustos de igual modo y van a ser condenados en el Juicio Final.

Sería muy útil que leyeras el artículo pasado que habla de LA INJUSTICIA RELIGIOSA, ahí tú vas a tener una idea de qué se trata.

Jesús condenó este tipo de injusticia al extremo: La Religiosa. Al que cobraba más impuestos que era debido (Mateo), al que defraudaba a muchos (Zaqueo), al que ladrón condenado a la pena de muerte, Él los perdonó. Pero a los que cometían injusticias en nombre de Dios, es decir, los religiosos, Jesús los abominaba.

En Sus propias palabras vemos cómo eso es gravísimo e intolerable:

“Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 5:20).

La injusticia tendrá una paga a lo mejor más dura que la de los demás pecados carnales. Si ella es cometida por aquellos que conocen la verdad, el juicio se multiplica.

Existe una larga y espantosa lista de los pecados de los fariseos de la época de Jesús (que no son diferentes de los fariseos de hoy día). Podrás leerla en el capítulo 23 del Evangelio de Mateo. Pero, voy a comentar de uno específico: La parcialidad en la Justicia.

PARCIALIDAD ES HACER JUSTICIA, O DEFENDER, O BENEFICIAR APENAS A ALGUNOS Y A OTROS NO.

Eso va totalmente en contra del concepto de Justicia que es “lo de dar A CADA QUIEN lo que merece y le es debido”. Sin embargo la parcialidad da APENAS a algunos favoritos y privilegiados el derecho. Los demás que se contenten con la injusticia. *[Lee también rodapié sobre “la Igualdad”].

Recompensa es Justicia en acción.

Jesús habló muy duro con aquellos que eran los líderes de la religión, mas que eran parciales en la manera de juzgar:

“¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!” (Mateo 23:24).

El peor de un guía ciego es que existen ciegos que guiados por ellos. Y ¿cómo es la manera de juzgar de ellos?

Ellos cuelan el mosquito, los hacen pasar por el hoyito de la coladera, sin embargo al camello, lo deja pasar con toda facilidad.

Estos guías hipócritas (según Jesús) castigan duramente al que comete una pequeña falla, pero a los escándalos y atrocidades, ellos encubren y hacen de cuenta que no vieron nada. Ellos son tan injustos que son capaces de ascender al maligno y descender al infierno el pequeñito que no les interesa.

¡Tú vales lo que pesas en la República de las Injusticias!

Un verdadero hombre de Dios es imparcial en su manera de juzgar:
“No hagáis distinción de persona en el juicio; así al pequeño como al grande oiréis; no tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios; y la causa que os fuere difícil, la traeréis a mí, y yo la oiré” (Deuteronomio 1:17)

Les repito: “Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos (Mateo 5:20).

¿La Justicia se hace “entre amigos”? Bueno, en el mundo vil sí, pero en la Obra de Dios no hay amiguismo. ¿No es cierto?

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* LA IGUALDAD: ¡OJO! No te confundas entre imparcialidad e igualdad. Porque otra grande injusticia es la igualdad. Porque ni siquiera una única pareja de personas en el Universo merecen igual recompensa. Cada quien cosechará conforme sembró. Si uno no trabaja no debe comer, dice la Biblia (2da Tesalonicenses 3:10). Y conforme sus obras cada quien recibirá su recompensa (Jeremías 17:10). La igualdad es legítima apenas en los derechos y deberes, pero en las recompensas, no se debe tratar con igualdad. Eso es lo que hace, por ejemplo, un régimen comunista o socialista una plaga.

Hoy día se queja mucho de desigualdad social. Bueno, hay mucha gente que tiene más de lo que merece y muchas que merecen mucho más que se tiene. Pero, ¿sabes qué es peor que eso? Es si todos aun sin tener que trabajar, estudiar, dedicarse a algo, en fin, que todos tuviesen lo mismo. Eso sería la implantación del VAGABUNDISMO. Los que defienden ese tipo de sistema son envidiosos, perezosos, dependientes de gobiernos, y descarados. El sueño de estos es apenas llegar a ser funcionario público o jubilado (sin merecer). Dicen que preguntaron en Brasil (después de este gobierno de izquierda) a un niño qué le gustaría ser al crecer y él respondió: “Jubilado”.

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