“¿POR QUÉ MI IGLESIA ESTÁ CAYENDO?” (completo)

– ¿Por qué mi iglesia está cayendo?

Esta pregunta me hizo una persona después de observar la decadencia espiritual que pasa con su iglesia en los últimos 14 años. Su iglesia ya no es la misma y lo peor es que no se dan chances de siquiera comentar algunos errores que a lo mejor se pueda corregir a tiempo.

Todo tipo de intento en salvar esta iglesia es vano. Todo es interpretado como crítica destructiva, como rebeldía, como malos ojos. A fin de cuentas, como decían ellos: “Dios lo está permitiendo estos cambios y todos nos debemos callar”.

Bueno, este artículo no es para ridiculizar a nadie. Recomiendo que después que lo leas todo, lo hagas nuevamente desde el comienzo. Que lo hagas con crítica, pero sin prejuicios. No quiero ponerme en contra de ninguna iglesia. Pero, espero que algunos que lo lean, comprendan muy bien lo que pasa no apenas con sus iglesias, sino con el mundo todo. Y lo primero que debemos de entender y ponernos de acuerdo es con esta verdad:

“Dios no siempre está de acuerdo con lo que permite”. Es decir: Aunque Dios permita ciertas cosas, no quiere decir que está de acuerdo con eso.

SATANÁS EN EL MUNDO:
El mayor ejemplo, que ni siquiera se necesita muchos conocimientos bíblicos para comprenderlo es el hecho de que Dios permite la actuación de satanás en el mundo, no porque está de acuerdo con él, sino porque permite su libre albedrío y que en un futuro breve éste va a responder por cada uno de sus hechos.

EL GOBIERNO DE LOS HOMBRES SOBRE LA TIERRA:
Otras veces Dios permite que el impío gobierne, mas eso no quiere decir que tal impío es elegido de Dios para estar ahí. Tal impío muy probablemente fue elegido por el pueblo y no por Dios. Y aunque Dios lo permita estar ocupando tal cargo, luego Se manifestará con toda Justicia y Poder (ver 1 Samuel 8:5-9; Proverbios 29:2).

Dios no ha abandonado el mundo, apenas lo ha prestado por un tiempo a su inquilino: el hombre (Salmos 115:16). Con el tiempo, Dios mostrará al inquilino que no quiso seguir sus órdenes, que éste estaba equivocado y había causado problemas a sí mismo. Eso no es culpa de Dios. La culpa por tanta desgracia es de quién no buscó a Dios y de quién lo abandonó (peor). Dios permite al ser humano gobernar sobre la Tierra, le ha dado autoridad para esto, sin embargo, eso no quiere decir que Dios está de acuerdo con todo lo que él haga.

SI DIOS EXISTE ¿POR QUÉ IGLESIAS ESTÁN EN CRISIS?
Lo que muchos líderes de iglesias dicen es más o menos esto:

“Eso está pasando en nuestra iglesia y ¿por qué? ¡Porque Dios lo permitió!, es decir, Él está de acuerdo”.

Creo que tú ya hayas escuchado algo así. Pero, lo que debemos entender es que aunque Dios permite que algo pase en donde sea, no significa que Él está de acuerdo con eso.

Lo que ocurre dentro de las iglesias locales (*) es responsabilidad del líder de cada iglesia. Eso es lo que nos enseñan claramente los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis. No siempre es Dios que está actuando dentro de una denominación. Y aunque permita determinadas cosas, no significa que Él está de acuerdo.

Si alguna vez oíste sobre la Historia de la Iglesia Cristiana sabrás que aquella iglesia de los apóstoles ¡fue completamente corrompida por el Imperio Romano! Los emperadores consiguieron destruir la pureza de aquella iglesia del siglo primero. Ellos, pudieron ejercer tanta influencia sobre la iglesia que, nombraban los responsables de cada iglesia. Escogían sus pastores, obispos, etc. Todo ya se había vuelto pura política y lucha por intereses. Con mucho dinero, los Césares romanos de la época, compraron el liderazgo de la iglesia apostólica. ¡Lo más asustador es que Dios lo permitió! Dios no estaba de acuerdo, pero no impidió que hubiese acontecido todo eso.

Decir que una obra que en el pasado fue de Dios y por lo tanto siempre será de Dios es una infantilidad, o bien, intento de enmascarar la realidad. Es lo mismo que concluir que el planeta Tierra era de Dios y por lo tanto siempre lo será; o que todos los ángeles a principio eran de Dios y por lo tanto siempre lo serán; o que el ser humano era la imagen y semejanza de Dios y siempre lo será; que una joven que fue virgen siempre lo será; o que una vez salvo, salvo para siempre. Eso NO es cierto. Las cosas cambian, pueden mejorar o empeorar, pueden hasta corromperse con el tiempo. El único que nunca cambia ni se corrompe es Dios.

Así que, pensemos: ¿Quién es el responsable por una iglesia local*: Un hombre o Dios?

(*) – iglesias locales: significa iglesias como instituciones y organizaciones, iglesia con “i” minúscula, es decir, un grupo cristiano. No es lo mismo que Iglesia (con “i” mayúscula) refiriéndose a Iglesia Espiritual, pueblo de Dios.

Los ángeles (líderes) de las 7 iglesias tendrían que responder ante Cristo porque estaba a su cargo, temporalmente, el rebaño del Pastor Supremo. Ellos eran los responsables de las iglesias y tendrían que dar cuenta de ello.

Cuándo ves que tu iglesia se descarrila y que sus pastores ya no son los mismos, por temor a Dios, no digas que eso es Obra del Espíritu Santo, o que el Espíritu Santo está dirigiendo esta iglesia (“i” minúscula). Si dices eso, estás ofendiendo al Espíritu Santo. Lo estás responsabilizando de algo que Él no está por detrás. Tal vez sí lo permitió, sin embargo, entendamos de una vez: No todo lo que Dios permite es porque está de acuerdo. Y si Dios no está de acuerdo, tampoco tú lo puedes estar. La iglesia que acudes puede sí estar siendo conducida por el Espíritu Santo, pero también puede ser que no. Eso no es tan espantador cuando entiendes que: “el espíritu de los profetas está sujeto a los propios profetas” (1 Corintios 14:32).

Por lo tanto, si una iglesia (con “i” minúscula, una denominación) se está cayendo, es por culpa de sus propios líderes. Dios lo permite, pero no está de acuerdo. Así que, si tú estás de acuerdo con eso, NO ESTÁS DE ACUERDO CON DIOS. Si ves una iglesia caer, sin vuelta, es mejor salir de ahí antes que caigas junto. El Espíritu de Dios nunca está por detrás de caídas.

Mucha gente entonces responderá: “Pero, ¡esta obra es guiada por el Espíritu Santo!”. Voy a repetir: “el espíritu de los profetas (el Espíritu Santo) está sujeto a los profetas”. ¡Eso es lo que está escrito en la Biblia! El hombre ha tomado la delantera nuevamente y eso va a terminar muy feo. Seguir a hombre es exactamente estar de acuerdo con él aun cuándo éste está en desacuerdo con Dios. ¿Qué prefieres: Obedecer a Dios o a hombres? (Respuesta: Hechos 5:29).

¡Pare de defender bandera religiosa! ¡Deja de defender placa o fachada de iglesia! Acuérdate que “EL SEÑOR es nuestra bandera” (Éxodo 17:15). Solamente a Él defendamos con nuestra vida. Y lo haremos también si necesario por todos que estén conforme manda Dios (2da Corintios 8:5).

Ninguna denominación, por más buena que sea, dio la vida por ti. Ninguna iglesia o líder religioso derramó su sangre por tu salvación. Y aunque lo hubiesen derramado, no sería aceptada pues no es sangre limpia como la de Jesucristo.

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu Santo dice a las iglesias” (Apocalipsis 3:22) – “iglesias” ¡con “i” minúscula!

DIOS Y LAS DESGRACIAS DEL MUNDO
También las desgracias que acontecen en el mundo son pura responsabilidad del hombre y no de Dios. El argumento más pobre e infantil que ateos usan contra Dios es este: CulparLe de la existencia del SIDA, de los huracanes, de la miseria, de la violencia, etc. Pero, la culpa NO es del “propietario del local”, sino del arrendatario que hizo mal uso del inmueble. Además, ha invitado que el enemigo del dueño viva adentro de donde alquila para que se lo destruya aun más.

Lo bueno es que luego este “contrato de arrendamiento” termina y el Dueño volverá a poseer su espacio. Y ¿cómo crees que será el fin de los malos arrendatarios y destructores? (Ver Mateo 21:40-43).

CÓMO DIOS TRATA CON LOS LÍDERES QUE NO LE ESCUCHAN MÁS:
Lo que me da más temor sobre el carácter de Dios es la manera peculiar de cómo Dios trata a los que NO Le escuchan o mismo a los que persiguen a quienes están en Camino correcto:

Dios quita toda restricción del que va por malo camino (sea en herejía o idea de hombres) para que éste se destruya a sí mismo. O sea, Dios deja que el ciego, junto con los demás ciegos, caigan en el precipicio. Dios ya no interviene, no más advierte, no más reprende, no más habla. La criatura se va deteriorando sin darse cuenta. Ella va decayendo moralmente y espiritualmente a un grado de no hay más vuelta atrás. Un estado de corrupción claro, ridículo y decadente.

Cuándo la Biblia habla de que Dios endureció el corazón de ciertas personas es justamente eso lo que significa. Dios permite que el “caradura” o “cabeza dura” se quede cada vez más duro, ciego y vanidoso hasta que su caída será más desastrosa. Tal persona, si esté leyendo eso, nunca va a aceptar tales palabras. Al contrario, va a decir: “él está escribiendo eso para sí mismo”. Y ¿por qué? Porque ella nunca toma para sí la reprensión del Espíritu Santo. Ella ya no tiene más oídos para oír. Siempre tiene la costumbre de desviarse de estas palabras y transferirlas a otros.

¿QUÉ HACE QUE DIOS QUITE SU RESTRICCIÓN SOBRE ALGUNOS LÍDERES?
Cuándo algunas personas que cometieron errores mortales se dan cuenta de ello, muchas veces, por orgullo y por querer mantener una image de infalibles, no se arrepienten. Prefieren dejar como está y seguir en camino extraviado. Ellos hasta dicen: “¡Sabes qué! Realmente lo hicimos, pero ahora seguiremos así…”. Eso dicen cuándo ya no pueden más disfrazar o argumentar. Otra barbaridad que uno llega a decir es: “¡Sí, lo hice! pero, ¿y qué?”. Además de “caraduras” y “cabezas duras”, son “bocas duras”. Cuándo uno habla de esta manera es porque ya no quiere más arrepentirse y va a mantenerse en su orgullo y error hasta el infierno. Rechazan definitivamente la Voz del Espíritu Santo, que es la Voz del Arrepentimiento. Eso es el pecado contra el Espíritu, del que no hay más perdón.

Dios tiene derecho de humillarnos si es necesario. ¡Vea cómo Dios ha trabajado con el orgulloso y terco! Dios ya no le avisa más antes de cometer un error, anteriormente sí lo avisaba. Ahora, pues, Dios permite que el “cabeza dura” vaya en su obstinación. Pero, si aun hay esperanza, después que la decisión sale mal o que el “cabeza dura” se da cuenta que lo que cometió fue un pecado, Dios le observa y espera su arrepentimiento público. ¡Esa será su última chance! Infelizmente, el “cabeza dura” no querrá asumir su error y se va a defender. Se va a armar con más orgullo y luego dirá: “¿Y qué?”.

¡Qué frase tan miserable es esta que aprendimos! ¿Si o no?

EL ÚLTIMO AVISO DE CRISTO ANTES DEL ARREBATAMIENTO
¿Estás de acuerdo que el libro de Apocalipsis es un libro de profecías que están en orden exacta? Lo que quiero decir con una comparación: Un número viene tras otro como 1, 2, 3, 4, 5… Entonces, todas las profecías escritas en Apocalipsis están cronológicamente en orden.

Ahora bien, ¿ya ubicas en el Libro el arrebatamiento de la Iglesia? (Iglesia con “I” mayúsculo).

El arrebatamiento está profetizado exactamente en el capitulo 4. Desde el primer versículo, adonde el apóstol Juan es arrebatado en espíritu al cielo y desde allá ve, representado por los 24 ancianos, todos los salvos del Antiguo y Nuevo Testamentos. Lo que él describe como trompeta, voz, “sube acá”, está perfectamente conforme y semejante a lo que el apóstol Pablo dice en 1ra Tesalonicenses 4:16-17.

Ahora bien, entendimos que el arrebatamiento de la Iglesia está en el capítulo 4 de Apocalipsis. Entonces, ¿qué hay luego antes de eso? ¿Qué hay antes del capítulo4 de Apocalipsis, es decir, qué encontramos en el fin del capítulo 3?

¿Qué mensaje nuestro Señor deja para que entendamos lo que va a pasar momentos antes del arrebatamiento? ¡Vuelve la página de tu Biblia y velo tú mismo!

El último aviso que Cristo da a su Iglesia momentos antes del arrebatamiento es que ella deje de ser la iglesia rica, enorgullecida de su prosperidad y riqueza material, llena de oro y plata, pero ya vacía de poder y amor.

Será una iglesia que dará mucho valor a lo material, a lo económico. Dejará de ser la iglesia del principio. Será ahora una iglesia tibia que causa asco en su Señor. Jesús está enojado con esta iglesia y dice que la va a vomitar. Que ella va a pasar por el fuego, que será duramente reprendida. En fin, será una iglesia que no va a participar del arrebatamiento. Antes, se quedará en el mundo sin el Espíritu Santo, un mundo adonde sufrirá torturas, tribulación, hambre, desgracias. Una iglesia que no tendrá ningún galardón.

¿Es eso que quieres para tu vida y para tu familia? ¿No te das cuenta que todo lo que es alabado entre los hombres es abominación delante de Dios? (por favor lee Lucas 16:13 hasta 15). Si no cambias, es porque amas más este mundo que a Dios. Es porque amas más la gloria de estar con hombres supuestamente “famosos” que estar con Cristo. Te deleitas en ser saludado (Mateo 23:6-36) por los “fariseos e interpretes de la Ley modernos” a estar maltratado y difamado con el verdadero pueblo de Dios (¡Ten valor y lee Hebreos 11:25-27!).

Estarás libre de obedecer a hombres cuándo ellos se desvían de Dios (Hechos 4:19 y 5:29). Eso no es rebeldía, eso es guardar la Salvación.

Te pregunto: ¿tienes argumentos más bien fundados en la Palabra que estos? ¿o apenas apelas para difamaciones y acusaciones personales?

Comente algo si quiere. Lo responderé. También publíquelo eso en tu muro de Facebook.

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