CUÁNDO ES HORA DE SECAR LAS LÁGRIMAS…

“Dios nos hace recuperar lo perdido o nos puede dar algo mejor que lo perdido”

(Cuándo llorar y cuándo NO llorar)…

Cuando estamos en situaciones de angustia y desánimo, después de sufrir la decepción, la desilusión y el amargo sabor de una derrota, naturalmente lloramos. Científicamente aun desconozco la razón de salir aguas de los ojos. Pero, por nuestra estructura humana, aunque no queramos, lloramos muchas veces.

La Biblia nunca dice que el Señor Jesús sonrió, pero muchas veces que Él lloró y muchísimo. En el más corto versículo de la Biblia, leemos:

Jesús lloró” (San Juan 11:35).

Dios y nuestras lágrimas

Pero, ¡las lágrimas de los hombres tienen alguna conexión con Dios! No sabemos plenamente, pero hay algo que acontece con Dios en el momento que un ser humano llora. Aunque con apenas el llorar no producimos en Dios todas las reacciones que necesitamos, sin embargo, algo muy fuerte pasa con el Todopoderoso. En uno de los versos más lindos de la Escritura se dice:

“En toda angustia de ellos ÉL fue angustiado, y el ángel de Su faz los salvó; en Su amor y en Su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad” (Isaías 63:9).

Llorar demasiadamente no es ventaja

Ciertamente llorar hace bien para que el alma se desahogue, pero ¡NO ES BUENO VIVIR LLORANDO!

Llorar no resuelve problemas. Llorar demasiadamente, nos debilita. Llorar demasiadamente, fortalece a nuestro enemigo. Llorar demasiadamente, no nos deja reaccionar nunca. Llorar demasiadamente, acaba contaminando a todo el grupo con un espíritu de víctima y de pasividad.

A través de David, descubrimos como superar la derrota:

“Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar…

Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en el SEÑOR su Dios… Y David consultó al SEÑOR, diciendo:

¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar?

Y él (Dios) le dijo:

Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos”

(Capítulo 30 del 1ro Libro de Samuel).

Así también, cómo superar la peor de las tristezas, el luto:

“Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos:

¿Ha muerto el niño?

Y ellos respondieron:

– Ha muerto.

Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa del SEÑOR, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió.

Y le dijeron sus siervos:

– ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, ¡te levantaste y comiste pan!

Y él respondió:

– Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: “¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño”. Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.

Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó el SEÑOR”

(2do Libro de Samuel capítulo 12).

4 PASOS PARA SUPERAR UNA DERROTA O LUTO

Resumiendo ese contexto, tenemos:

  1. Hay que parar de llorar después de sufrir una pérdida o derrota.
  2. Hay que fortalecerse interiormente. Eso solo en Dios es posible, pues toda psicología, consejería y etc nunca es suficiente.
  3. La Casa de Dios es el lugar más apropiado. Tanto después de la derrota, como después del luto, David se refugió en la Casa del Señor. Él no se apartó de la Casa, sino a ahí fue.
  4. Hay que actuar inmediatamente, o sea, reaccionar inmediatamente. Después de buscar a Dios, no podemos cruzarnos de brazos. Dios no trajo lo perdido, a David le tocaba buscarlo. En el caso del luto, no había como traer el mismo hijo, pero se podía ¡HACER OTRO HIJO! Fue lo que este hizo junto con Betsabé, ahora su esposa.

Obviamente que nadie remplaza a un ser querido que fallece. Mas, si buscamos en Dios, nuestras antiguas lágrimas son secadas, ¡encontraremos siempre el consuelo espiritual! Creo plenamente que si un ser querido se va es porque su misión u oportunidad se ha terminado, pero, si estamos nosotros vivos, es porque no se ha terminado nuestra misión, tampoco se ha agotado nuestra oportunidad.

Aquí, el ejemplo del Rey David nos enseña que Dios nos hace recuperar lo perdido o nos puede dar algo mejor que lo perdido. ¡En ninguno de los casos nos quedamos sin nada! Pero, nos toca levantarnos y proseguir siempre.

LA AUTOESTIMA Y EL HOMBRE DE DIOS

Es interesante notar el tipo de reacción que David toma, pues, ¡hasta mismo su modo de verse él lo cambia! DAVID NO QUERÍA DEMOSTRAR TRISTEZA A LOS DEMÁS. ¡Él cambia completamente su visual! Él no quiso verse derrotado o vencido.

¿Es eso que se llama actualmente de autoestima?

Si. Pero la fuente de la autoestima no está equivocada: ¡La fuente de autoestima de David era lo que le decía el propio Dios!

Hoy día, se habla mucho de autoestima, pero es una pobre y pasajera autoestima, porque está totalmente basada en elogios, en psicología, en palabras manipuladas, en canciones, y en todo que lustra el orgullo humano.

¡Hasta en algunas iglesias eso se ve para nuestro total escándalo! Lo trataremos en un próximo post.

Sin embargo, no podemos negar que personas sin autoestima o que están pasando una racha de angustia y desilusión, se portan como David ANTES de tomarse de fuerzas espirituales:

  • No comía,
  • no dormía,
  • no quería arreglarse,
  • no tenía ánimo para levantarse,
  • no se lavaba,
  • no se cambiaba la ropa,
  • se encerraba y lloraba.

¡Realmente es grande el efecto que lo emocional traspasa al cuerpo físico!

EL OTRO CONSOLADOR

“La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo” (Jesucristo, en San Juan 14:21).

¿A qué se refiere Jesús con estas palabras?

Él se refería al Espíritu Santo, llamado por Él de “El Otro Consolador que enviaría el Padre” (San Juan 14:16 y 26).

Jesús era el Consolador y el Espíritu Santo era el segundo que lo sustituiría mientras no regresara.

Antes de recibir el Espíritu Santo, los apóstoles se sentirían desamparados y desprotegidos. Sin embargo, con la llagada del Espíritu Santo en sus vidas, ellos se volverían en nuevas personas. Estarían disfrutando de una alegría distinta de la del mundo.

El consejo que doy a todos que sufren amargamente la pérdida de alguien o de algo, como también a los que sufren derrotas que parecen insuperables es: ¡QUE BUSQUEN EL ESPÍRITU SANTO!

¡Busquen a Aquel que les puede consolar y hacerles vencedores! Búsquenlo de todo corazón y no habrá más estas lágrimas de sangre. Llámenlo. Invóquenlo en nombre de Jesús.

LEE TAMBIÉN: ¡ES PROHIBIDO LLORAR!

 

 

: : : CLICA AQUÍ Y DESCARGA UNA INVITACIÓN SOBRE EL LUGAR ADONDE YO TE RECOMIENDO CON TODA CONFIANZA : : :

 

Anuncios

Un comentario en “CUÁNDO ES HORA DE SECAR LAS LÁGRIMAS…

  1. Buena respuesta ¡ BUSQUEN EL ESPÍRITU SANTO! pero búsquenlo de todo corazón y no habrá más estas lágrimas de sangre…………….Muy buen tema Pastor…..Cuando Dios Inspira, no hay quién lo detega.D.B…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s