Encontrando la Verdad en una rueda gigante

En donde surge una cuestión, siempre aparece la solución

Nicos acompañaba a su hijo en su juguete preferido: La Rueda Gigante. Allí observaba cómo brillaban los ojos del pequeño sonriente que la vida parecía paralizar en cada pedacito de los giros que hacía la tremenda máquina. Por algunas veces Nicos, ya adulto, se entretenía tanto al mirar su chico, que notaba que volvía a ser otro niño sentado a su lado.

De repente, ¡se sorprende que su tiempo también paralizaba! El tiempo ya no corría no por la alegría, sino por tanto pensar. Sus cuestiones eran mucho más complejas que la de su chico: “¿Sería yo aun un niño? ¿Por qué ya no lo soy?”. En cada giro de la rueda, las cuestiones se agrandaban más al grado de atemorizarle: “¿Cómo será mi futuro? Y, ¿el de mi hijo? Y peor: ¿Cómo será el futuro del Hombre?”.

Nicos ya quería bajar pues el miedo se apoderaba de él. ¡Era el miedo de las alturas que llegaba sus pensamientos! ¡Él quería volver a estar más cerca al piso de su realidad! Huía de estar tan alto, buscaba esconderse en casa.

Al parar todo el juego, el hombre se da cuenta que, con su cuestión, acaba de abrir una puerta en su mente que jamás se cerraría. La respuesta sobre el futuro del Hombre no estaba tan lejos de aquella rueda gigante. Pues adonde aparece una cuestión siempre surgirá la solución.

En la noche siguiente, el parque ya casi sin nadie, y la rueda seguía girando apenas con una persona: Nicos, el inquieto. Él había vencido su miedo de razonar y por fin había llegado a la respuesta final al apagar el enorme juguete: El Hombre daría muchas vueltas, giraría en círculos queriendo hallar a su conveniente conclusión, pero no lo lograría. A veces, en su búsqueda por otra verdad, se sentiría en las alturas, lo más cerca posible del cielo, pero pronto descendería. Buscando dar muchas vueltas, de nada le serviría, sino el de llegar al mismo punto de donde TODO comenzó.

Nicos baja de la rueda con la solución del misterio: El futuro del hombre será el de llegar al punto inicial de su jornada de búsquedas: Él concluiría que la Verdad nunca estuvo distante y que aunque huyera por toda la historia de esta disolución, el en Fin todo se explicaría. El comienzo y el fin se unen como una argolla muy grande, o a lo mejor, a una rueda gigante.

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