Revelación y otros “dones”

¿Qué es una Revelación?

La verdad es que no se puede conocer a Dios o siquiera estar seguro que Él existe si no sea por medio de una REVELACIÓN. No se puede estar seguro de eso a través de sentimientos, tampoco por teorías, cálculos o por observación científica.

Pero, está habiendo alguna equivocación en alguna parte y me pidieron una orientación sobre el significado de revelación.

¿Qué se entiende de la palabra?

Los que piensan que revelación es una forma de adivinación en grado menor o mayor, están completamente engañados. Porque revelación significa “entendimiento“. Así, cuando una persona dice tener una revelación ella está diciendo que tuvo un entendimiento especial de algo. Muy diferente de oír: “¡Dios me revela que hay alguien aquí que trae dolor en la panza! ¡Ella está embarazada!“. Eso es ridículo y anti-bíblico.

Hay que cuidarse mucho, pero muchísimo con los supuestos “dones espirituales” que fueron recibidos o manifestados antes de la verdadera conversión a Jesús y del Nuevo Nacimiento. Estos “dones” deberían haber desaparecido por completo después de la Liberación espiritual. Una persona que conocí me dice cierta vez que tenía un don de curar a otras y me respondió que eso ya venía desde su niñez. No tardó mucho para que ella descubriera que este “don” no provenía de Dios, aunque parecía muy filantrópico: El espíritu engañador que la poseía se manifestó.

Otra criatura me aparece una vez diciendo: “¡Hermano! Tengo un recado de Dios para tí!”. De pronto respondí: “¡NO! No es cierto. ¡NO QUIERO OÍR!”. La supuesta “hermana” muy horrorizada con mi manera seca de hablar me pregunta el motivo.

– ¡Dios no me manda recados! Él me habla DIRECTAMENTE. Gracias y adiós. (Esa fue mi respuesta).

La revelación que hablamos no es la que se refiere a “adivinaciones”, sino al entendimiento que Dios nos da cuando lo necesitamos para comprender a una situación que pasamos, a una dificultad nuestra o ajena, a un texto bíblico, a lo que pasa en la vida de una persona que nos busca, etc.

Pero, ¿y qué de las veces que el consejero parece que cuenta toda la vida de una persona? ¿eso es diabólico?

No. Eso es el “don de discernimiento“. Incluso, el nombre más exacto de este don es: “discernimiento de espíritus”. A través de esta capacidad divina que es concedida no siempre, sino al surgir la necesidad, la persona de Dios es capaz de “probar a los espíritus”, es decir, se consigue captar lo que pasa en el corazón de una persona, se tiene la impresión correcta de lo que está pasando con quien asistimos, se puede saber adonde tal persona quiere llegar, si lo que la gobierna es Dios o no, en fin, es una “sensibilidad espiritual” para se conocer lo que se acerca. No tiene nada que ver con premoniciones o adivinaciones, tampoco en decir: “¡Siento que tú sufrirás un accidente esta semana!“. ¡Vaya!

Por lo tanto, revelación significa entendimiento, y discernimiento de espíritus significa sensibilidad espiritual. Todo don no es usado de manera aleatoria, indiscriminada e indiscreta, sino cuándo alguien que asistimos lo necesita, o cuándo una situación se lo requiere. (Si así no fuera, el Mar Rojo se abriría ¡todas las veces que un “super dotado espiritual” lo mandara abrir!). Y para terminar, todo “don” espiritual recibido ANTES de la experiencia del Nuevo Nacimiento cristiano no proviene de Dios. Es todo.

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